El modelo Märklin H0 36746

La locomotora-ténder de vapor de la serie 74 de la Deutsche Bundesbahn

En 2020, Märklin presenta como novedad dentro de su programa MHI (Märklin Händler-Initiative) una reproducción de la locomotora-ténder de vapor de la serie BR 74 de la Deutsche Bundesbahn, antigua prusiana T 12, con el número de explotación 74 867, y estado de servicio alrededor del año 1955.

Locomotora-ténder de vapor BR 74, con número de explotación 74 867 de la Deutsche Bundesbahn.
Modelo Märklin H0 36746.
Atribución: Märklin. Catálogo de novedades 2020 (pág. 11)

Características técnicas: motor especial con volante de inercia; tracción en tres ejes; decodificador digital mfx+; >12,7 cm<.

Características ornamentales: maquinista; enganches cortos.

Funciones motoras: control directo de la locomotora (supresión del retardo en la aceleración y la frenada); marcha de maniobras.

Luces: luces de cabeza de dos focos con alternancia según el sentido de la marcha; señales de cabeza en testeros frontal y posterior de la locomotora, que se pueden apagar cada una individualmente.

Sonidos: sonido de motor de locomotora a vapor; silbido de aviso; silbido de aviso de maniobra; campana; sonido de purga de vapor; sonido de carga de carbón; sonido de la bomba de aire; silvido del revisor; locución de estación; locución del revisor.

Su precio recomendado de venta al público, de acuerdo con el catálogo de novedades Märklin 2020 era de € 220,-.

Esta locomotora aparece en los siguientes catálogos de Märklin:

En junio de 2021 se encuentra agotada en la fábrica y ya no se produce.

La locomotora eléctrica RS 700

La locomotora eléctrica RS 700 fue la primera locomotora eléctrica producida por Märklin a escala 00 en el año 1935. Formaba parte del surtido inicial de locomotoras junto con la locomotora de vapor con ténder remolcado R 700.

Tenía un tamaño acorde con la escala 00 y el ancho de vía de 16,5 mm, si bien no era la reproducción fiel y exacta de ninguna locomotora real, sino más bien una reproducción genérica de las primeras locomotoras eléctricas puramente ferroviarias (no tranviarias) que empezaban a circular por aquella época en las redes ferroviarias.

Locomotora eléctrica Märklin RS 700 (Fuente: catálogo general 1937/38)

El modelo en miniatura tenía un cambio del sentido de la marcha manual, incorporaba una luz eléctrica frontal, y era de color verde. La disposición de los ejes era de tipo Bo. La locomotora tenía una longitud de 13,5 cm.

Otras características del modelo a escala eran: carrocería de hojalata, motor de escobillas insertado en el cuerpo de la locomotora, dos pantógrafos meramente decorativos, pasamanos ubicados entre la escalerilla y el bastidor del chasis, carrocería elevada, techo de color beige.

Los modelos producidos a partir de 1937 disponían de diferentes enganches.

Esta locomotora, como todas las de la serie 700, funcionaban con corriente contínua.

La locomotora eléctrica RS 700 apareció en el catálogo de Märklin desde 1935 hasta 1939.

La locomotora de vapor con ténder R 700

La locomotora de vapor con ténder remolcado R 700 fue la primera locomotora de vapor producida por Märklin a escala 00 en el año 1935. Formaba parte del surtido inicial de locomotoras junto con la locomotora eléctrica RS 700.

Tenía un tamaño acorde con la escala 00 y el ancho de vía de 16,5 mm, si bien no era la reproducción fiel y exacta de ninguna locomotora real, sino más bien una reproducción genérica de una locomotora de vapor con ténder de las que circulaban por aquella época en las redes ferroviarias.

Locomotora de vapor con ténder remolcado Märklin R 700 (Fuente: catálogo general 1937/38)

El modelo en miniatura tenía un cambio del sentido de la marcha manual, incorporaba una luz eléctrica frontal, y era de color negro mate. La disposición de los ejes era de tipo B, y el ténder era de dos ejes. La locomotora junto con el ténder tenía una longitud de 20 cm.

Otras características eran: carrocería de hojalata, chasis y deflectores de humo de metal fundido, y un motor de escobillas entre los ejes.

Una primera versión producida en 1935 tenía las cajas de grasa de los ejes del ténder unidas. Sin embargo, en las versiones posteriores las cajas de grasa de los ejes del tender ya no estaban unidas. Los modelos a partir de 1937 disponían de un enganche diferente. Y el modelo producido en 1938, de un chasis reforzado.

Esta locomotora, como todas las de la serie 700, funcionaban con corriente contínua.

La locomotora de vapor con ténder R 700 apareció en el catálogo de Märklin desde 1935 hasta 1938.

Los códigos Märklin: del 700 al 83000

Los primeros vehículos motorizados Märklin a escala 00 llevaban como referencia desde 1935 el código 700. Funcionaban con corriente contínua, y estaban equipados con un conmutador manual para el combio del sentido de la marcha (H 498), que podía transformarse en un conmutador de control remoto (reubicable) mediante un dispositivo de conmutación remota (U 498).

En 1938 aparece la serie 800 para los vehículos con motor que funcionaban con corriente alterna. Las máquinas estaban dotadas de un conmutador para el cambio del sentido de la marcha a distancia, pero además disponían de una palanca para el cambio manual.

Dos locomotoras, la locomotora de vapor T 790 y la locomotora eléctrica RS 790, producidas entre los años 1948 y 1950, fueron dotadas exclusivamente con cambio manual del sentido de la marcha.

La locomotora de vapor aerodinámica S 870 ha sido la única locomotora con funcionamiento de cuerda (resorte motor) a escala H0 que Märklin ha fabricado.

En 1957 Märklin efectua un cambio en el sistema de numeración, pasando de la combinación de letras y números a un código de cuatro dígitos numéricos. Así, por ejemplo, el código de la locomotora CM 800 pasó a ser el 3000.

Los vehículos con cambio del sentido de la marcha electrónico (y posteriormente también los modelos DELTA), a partir de 1982 se identificaron con un 3 en el segundo dígito. Y a partir de 1992 también con un 4. De esta forma, a la versión con cambio del sentido de la marcha electrónico de la locomotora eléctrica con código 3022, se la asignó el código 3322 o 3422 (versión DELTA).

En 1988 empiezan a distribuirse por primera vez los modelos con la tecnología «cinco estrellas». Estos se caracterizaban por llevar un 5 como segundo dígito del código. De esta forma, la versión electrónica «cinco estrellas» de la BR 18 de la DRG (con código 3318), se identificaría con el código 3518.

A los modelos que incorporaban un decodificador digital se les asignó un 6 como dígito identificativo en el segundo dígito del código. Por ejemplo, así sucedió con la locomotora diésel 3672, cuya versión con operatividad estándar tenía el código 3072.

A las locomotoras digitales con motor de altas prestaciones, a partir de 1992, se las asignó en su lugar un 7, resultando en un nuevo código como, por ejemplo, el 3772. Durante los años 1985 a 1989, el 7 se utilizaba para modelos con la carrocería transparente (por ejemplo, la locomomotora eléctrica 3757).

Los juegos de piezas para el montaje de locomotoras HAMO (corriente continua sobre dos carriles) se caracterizaron por un 8. Así, la locomotora con código 3047, en su versión HAMO desmontada pasaba a tener el código 3847. Mientras que los modelos desmontados para corriente alterna se caracterizaron por un 9. De esta forma, la locomotora 3047, en su versión despontada para corriente alterna tendría el código 3947. Actualmente, el dígito 9 en segundo lugar caracteriza la propulsión mediante motor C-Sinus, como por ejemplo en el caso de la locomotora eléctrica 460 de la SBB con código 39602.

A los vehículos HAMO se les antepone el 83, de tal forma que el modelo HAMO correspondiente a la locomotora con código 3047, tiene como código el 8347.

Las locomotoras digitales HAMO recibieron un 8 como dígito identificativo. De esa manera, la locomotora digital con código 3682, tendría el código 3882 en su versión digital HAMO.

Desde el año 1996, para los nuevos artículos se utilizan cifras de cinco dígitos. Al número base de la codificación anterior se le añade otro dígito al final: 3461, 34611, 34612, etc.

Fuente: Koll’s Preiskatalog Joachim Koll, 2002

Los programas Märklin H0

A fecha de hoy (primavera del 2021), la firma Märklin, en su línea de modelismo ferroviario a escala H0, oferta varios programas y líneas de productos que todo coleccionista de sus modelos ferroviarios a escala debe conocer.

A un primer nivel, Märklin oferta sus modelos a escala H0 según tres grandes grupos:

  • Märklin «my world»
  • START UP
  • Ancho de vía H0 Märklin estándar

Märklin «my world» es para jugar. Son modelos y elementos ferroviarias de juguete, destinado a los niños de 3 a 6 años. No reproducen modelos reales, aunque éstos se puedan parecer a los del mundo real. Están pensados para que los niños pequeños puedan jugar con piezas y elementos que simulan y evocan a los trenes de verdad, y cuyo objetivo último es aficionar e introducir a los niños desde pequeños en el mundo del modelismo ferroviario como hobby.

La línea START UP es la línea de modelos ferroviarios a escala H0 dirigida a las chavalas y chavales a partir de los 6 años, que les guste el mundo del ferrocarril. En un principio su oferta de artículos podía calificarse como la gama baja de reproducciones fieles de modelos reales. Sin embargo, actualmente, dentro de esta línea Märklin está incluyendo cada vez más material ferroviario de fantasía muy atrayente para la gente más joven como medio para incentivar el gusto por el ferrocarril. Ejemplo de ello son los mundos temáticos característicos de esta línea como los trenes basados en los bricks de construcción «Lego«, los dedicados a los superhéroes del cómic (novedad del 2021), a «Jim Botón y Lucas el maquinista» (Jim Knopf), a Halloween, o a temáticas específicas como la agricultura, el servicio de bomberos, las construcciones y las obras, o el transporte de contenedores por ferrocarril.

Por último, la línea de productos Märklin H0 estándar es la línea clásica de reproducciones fieles de modelos ferroviarios reales a escala H0. Dentro de esta categoría de productos Märklin oferta varios programas de características bien definidas. Estos son:

Las series especiales están formadas por los modelos del Club Märklin Insider, los vagones anuales del Museo Märklin (actual Märklineum), los modelos «EUROTRAIN EXKLUSIV», etc.

El programa «MÄRKLIN KLASSIKER»

En 2018, la firma alemana Märklin, como parte integrante de su surtido de modelos ferroviarios a escala H0, presenta en su catálogo de novedades de ese mismo año el programa «MÄRKLIN KLASSIKER» de disponibilidad peremne. Dentro de este programa Märklin quiere incluir modelos de todas aquellas locomotoras, coches de viajeros y vagones de mercancías que, de alguna u otra forma, han caracterizado una época y han supuesto un avance tecnológico importante en el campo de la tecnología ferroviaria.

El programa está centrado, en un principio, en las épocas III y IV del ferrocarril (ver El ferrocarril en Alemania: épocas). Su caracterización como de «disponibilidad peremne» supone (según afirma Märklin) que los distribuidores profesionales deben disponer de estos ejemplares, sin que sea necesario realizar pedidos o esperar a la entrega cuando un cliente solicite uno de estos modelos.

Fuente: Catálogo de novedades 2018

El modelo Märklin H0 37806

La locomotora diésel serie V 200.0 de la Deutsche Bundesbahn (DB)

En el año 2018, Märklin, dentro de su programa MÄRKLIN KLASSIKER de disponibilidad peremne, saca una reproducción de la locomotora pesada diésel-hidráulica serie V 200.0 de la Deutsche Bundesbahn con el número de explotación V 200 052, el clásico color rojo púrpura, estado de servicio en torno al año 1958 y rótulo con la inscripción «DEUTSCHE BUNDESBAHN» en los laterales.

Locomotora diésel-hidráulica V 200 052 de la DB. Modelo 37806 de Märklin, novedad de 2018

Características técnicas: motor central con anclaje de campana; tracción en los cuatro ejes; decodificador digital mfx+; >21 cm<.

Características ornamentales: decoración interior de las cabinas de conducción y de la sala de máquinas; enganches cortos; enganches sustituibles por faldones frontales cerrados.

Funciones motoras: control directo de la locomotora (supresión del retardo en la aceleración y la frenada); marcha de maniobras.

Luces: luces de cabeza de tres focos y dos luces de cola rojas con alternancia según el sentido de la marcha; señales de cabeza en testeros 1 y 2 de la locomotora, que se pueden apagar cada una individualmente; luz Doble-A (alumbrado de maniobras) en ambos extremos; iluminación de la cabina de conducción según el sentido de la marcha; iluminación de la sala de máquinas.

Sonidos: sonido de motor de locomotora diésel; bocina de aviso; silbido de aviso de maniobra; sonido del ventilador; sonido del compresor de aire; sonido de purga del aire comprimido; sonido de enarenado; sonido de repostajes; silvido del revisor.

Su precio recomendado de venta al público, de acuerdo con el catálogo de novedades Märklin 2018 era de € 299,99. Sin embargo, el precio recomendado de venta al público de esta locomotora según el catálogo general Märklin 2020/2021 es de € 309,99, lo que supone una revalorización del modelo hasta entonces de un 3,33%.

Esta locomotora aparece en los siguientes catálogos de Märklin:

  • Novedades 2018
  • Catálogo general 2018/2019
  • Catálogo general 2019/2020
  • Catálogo general 2020/2021

La evolución del modelismo ferroviario: de juguete infantil a objeto de colección

Un gran número de aficionados al modelismo ferroviario practican su hobby de forma alternativa: no se conforman con la construcción de una maqueta ferroviaria, sino que se dedican a coleccionar modelos de material rodante ferroviario a escala. Con ellos, antiguas locomotoras y vagones ocupan lugares de honor en vitrinas acristaladas. De este modo, se conserva y pasa a la posteridad una parte de la historia del juguete. Así se consigue que el juguete histórico vaya camino de convertirse en una pieza de antigüedad clásica. Las reproduciones antiguas de material ferroviario a escala llegan a alcanzar un valor que los profanos no llegan a sospechar.

El ámbito que corresponde a los modelos ferroviarios de la marca alemana Märklin a escala 00/H0, seguramente el más extendido, es actualmente el preferido por muchos coleccionistas. Cuando en 1935 aparece el «tren eléctrico en miniatura Märklin escala 00«, apenas se podría prever que sobre este ancho de vía, que en 1950 pasaría a denominarse «H0», rodarían en la actualidad casi el 80% de los modelos de tren a escala. Por ello, difícilmente se puede pasar por alto el elevado número de modelos reproducidos, y en consecuencia es ciertamente recomendable una especialización en un área determinada del coleccionismo.

¿Hacer entonces una colección genérica o una colección especializada? Esta cuestión ya no tiene sentido plantearla hoy en día, ya que coleccionar todo requeriría una inversión demasiado elevada. Pero una colección reducida a una temática particular puede ser tan interesante como el acopio del surtido completo ofertado por una marca. Se pueden coleccionar por ejemplo locomotoras de vapor o eléctricas, coches restaurante o furgones de equipajes, vagones cisterna, vagones cerveceros o vagones americanos, vagones de hojalata o producidos mediante molde, estaciones o señales ferroviarias.

Es posible que se tengan un par de antiguos catálogos de la marca de modelismo ferroviario que nos interese. Esta es la condición más importante para el coleccionismo de modelos ferroviarios a escala. Los catálogos son una buena fuente de referencia sobre las áreas temáticas a coleccionar, si es que se dispone de todas las ediciones. No obstante, y en cuanto a Märklin se refiere, el Koll’s Preiskatalog registra además las diversas variantes producidas en los diferentes modelos a escala que no se hayan en el catálogo general del fabricante, como por ejemplo el vagón cerrado de techo plano con garita de guardafrenos en la plataforma del vagón, con referencia 316. O los muchos modelos destinados exclusivamente a la exportación. En el citado catálogo también se incluyen los juegos y series especiales que no se hayan en el catálogo de la marca.

¿Realmente cuál es el valor de un tren Märklin? Esta es una pregunta que cualquier persona que tenga una maqueta de trenes en casa se hace en algún momento. No importa si se tiene una maqueta ferroviaria con un circuito de vías, o si el material rodande reposa sobre una vitrina de cristal. La mayoría de las veces, durante años, el tren ha cumplido su función de juguete, estando ya amortizado desde hace tiempo cuando aparece la pregunta acerca de su valor como antigüedad.

Con el Koll’s Preiskatalog se pueden identificar con exactitud los modelos y averiguar su valor. No obstante se debe tener muy en cuenta el estado de conservación.

Algunos coleccionistas, que hoy menosprecian una locomotora de vapor del tipo de las de código Märklin 3000, 3003 o 3029, han olvidado lo muchísimo que disfrutaron de pequeños con ellas. Naturalmente que un automotor como el TW 800 reluce mucho en una vitrina. Pero uno no se debe burlar de los aficionados al modelismo ferroviario que comienzan su colección con una versión de la V 200.

Locomotoras 3000 y 3029, tal y como aparecen en el catálogo Märklin de 1964/1965

Aun cuando es posible conocer los precios de mercado de los modelos de colección, dicho valor de tasación no debe ser una tapadera que oculte la belleza de las piezas. Y es que el precio se ve afectado más por la rareza de una pieza que por la belleza de la misma. Esto quiere decir que los modelos o piezas bonitas alcanzan una gran popularidad y se adquieren en cantidades elevadas. Y debido a la existencia de tal cantidad de unidades vendidas, no deben esperarse incrementos importantes del valor. Sin embargo, una excepción son las piezas que eran o se consideraban caras. Así, la locomotora-ténder TT 800 tenía en 1956 un precio de 31,70 € (precio en marcos alemanes convertido a euros), 3,58 € más que la impresionante locomotora para trenes expresos F 800 que disponía de ténder remolcado y era 12 cm más larga. Los compradores optaron por la locomotora más grande. Así que no es de extrañar que actualmente, la locomotora TT 800 cotice a un precio bastante más elevado (450 €, frente a unos 300 € de la F 800, precios de 2021).

La locomotora-ténder de vapor TT 800 (arriba) en el catálogo Märklin de 1954, con un precio de venta al público de 62,- DEM (unos 31,70 EUR)

Lo que en el pasado era caro, también sigue siendo caro hoy en día. Aunque por supuesto hay excepciones a esta regla. La locomotora con funcionamiento a cuerda S 870 todavía costaba en 1956 un 10% del precio que tenía la locomotora TT 800. A saber, 3,- € sobre 31,70 €. Y sin embargo, los precios de tasación actualmente son iguales. La propulsión a cuerda por aquel entonces se estaba quedando obsoleta, y el modelo fabricado en plástico no era del todo indestructible. Por esta razón, rara vez se encuentran ejemplares en perfecto estado de conservación.

Una colección de modelos ferroviarios a escala no tiene porqué requerir una enorme inversión económica. No todo el mundo puede permitirse tener una colección de piezas únicas y destacadas. Naturalmente que se puede disponer incluso de una colección de locomotoras, realizando solo un pequeño desembolso económico. Se puede comenzar una colección, por ejemplo, con la locomotora-ténder de vapor BR 89, cuyas diferentes versiones son por lo general bastante económicas. Y aun más barato resulta una colección de vagones de mercancías.

Locomotora-ténder de vapor BR 89 incluida en el catálogo general 2020/2021 dentro del programa «Start up», con un precio de venta al publico recomendado de 84,99 €.

Una y otra vez se escuchan noticias de las vertiginosas sumas que se ofrecen por modelos raros. Pero también existen muchas piezas que son extremadamente económicas. Por lo tanto, también es posible hacer una gran colección a partir de un presupuesto reducido. Y teniendo un poco de paciencia, con un poco de suerte se puede conseguir una pieza rara a un precio reducido.

El coleccionismo de modelos ferroviarios puede generar un beneficio económico, pero no de forma automática. Cualquiera que compare los precios de tasación actuales con aquellos que aparecían en la primera edición del Koll’s Preiskatalog, que apareción en el otoño del año 1978, descubrirá que muchas piezan han experimentado un aumento de valor considerable. Sin embargo, la evolución de los valores de tasación es diferente en cada una de las piezas, y debe tenerse en cuenta que un aumento en el precio de tasación no se produce automáticamente en todas las piezas. Por lo tanto, es muy recomendable un estudio intensivo de la materia, pues sutiles diferencias en un mismo modelo a menudo afectan considerablemente al valor de cada uno de ellos.

Se puede comprobar con unos pocos ejemplos cómo unos pocos detalles pueden multiplicar el precio, al igual que a menudo tienen una gran influencia las pequeñas diferencias. La locomotora eléctrica de la serie 194 en color verde oscuro sepuede conseguir en los mercadillos por un precio de unos 120 €. Sin embargo, para la versión de la ÖBB (con código Märklin 3052) que se incluía en el programa general desde 1965 a 1967 y únicamente se diferenciaba por la inscripción, por el contrario debe uno estar dispuesto a gastarse cerca de 1.300 €.

Quien se gasta tanto dinero por una diferencia tan pequeña, debe sin embargo estar seguro también de que la pieza que adquiere es original. Lamentablemente se debe señalar que ya han aparecido falsificaciones. Incluso ya se han visto casos en los tribunales relacionados con falsificaciones, habiendo sido condenados recientemente dos falsificadores.

También se produce un impresionante incremento en el valor del vagón con código 381, que está valorado en alrededor de 120 euros (a fecha de 2021). A menos que esté equipado con luces traseras como el de código 381 S, que está valorado en unos 750 euros. El coche de viajeros para trenes expresos con código 351 triplica casi su valor cuando está equipado con luces traseras, y casi lo multiplica por cuatro cuando está equipado con un águila imperial. Y existen todavía varios modelos en los que una versión diferente tiene un mayor valor de tasación que la versión estándar.

Fuente: Koll’s Preiskatalog Joachim Koll, 2002

¿Pueden los adultos jugar con un tren eléctrico?

Normalmente a los niños se les regalaba un tren eléctrico entre los 6 y los 10 años de edad. Este tren era la continuación normal a un precursor de madera o de plástico sin motorizar. La idea de tal regalo venía principalmente de sus padres, algunos de los cuales apenas podían esperar a que su hijo alcanzara la edad adecuada. Se han dado casos en los que el niño ha recibido un tren electrico a la temprana edad de 2 años o incluso por su nacimiento, no siendo esta situación tan excepcional. Esto muestra que era irrefrenable el ansioso deseo de los padres por un tren eléctrico, y que pasaba por encima de todas las consideraciones pedagógicas del juguete. El niño aquí era solo una coartada.

Aun hoy parecen valientes aquellos padres que regalan a sus hijas pequeñas un tren eléctrico. Realmente, son muy raras las niñas que tienen un tren en miniatura. Y eso que suele gustarles jugar con el tren. Por esta razón, la verdad es que el modelismo ferroviario es un hobby ideal para disfrutarlo toda la familia.

Con el aumento del tiempo libre, cada vez más y más personas adultas se dedican al modelismo ferroviario y a jugar con el tren eléctrico. Mientras que en el pasado en su mayoría eran ridiculizados y escondían su afición, hoy en día los aficionados al modelismo ferroviario se sienten lo bastante orgullosos de serlo como para mostrar abiertamente su gusto. Han tenido la suficiente imaginación como para ser capaces de pasar de la rutina diaria a un mundo diferente. El modelismo ferroviario puede ser una terapia para la salud, ya que disponiendo de una maqueta ferroviaria en un sótano o en cualquier otro lugar, se olvidan rápidamente las frustraciones del trabajo y las preocupaciones diarias, apareciendo a lo sumo entonces un placentero estrés si es que muchos trenes tienen que circular al mismo tiempo por la maqueta.

Hoy en día muchas personas trabajan en un campo de su profesión estrechamente acotado, en una pequeña parcela de un ámbito mayor. Esto no sucede en la industria menos que en la administración y en el sector servicios. Se trabaja apretujado en un espacio reducido donde hay que tomar decisiones, y donde casi todo está reglamentado. Por lo tanto, desarrollar y poner en marcha iniciativas solo es posible para unos pocos.

Esto lo puede compensar el modelismo ferroviario y proporcionar un abanico creativo de actividades que, en su conjunto, ofrece todas las posibilidades para la creación. Aquí las ideas pueden ser concebidas e implementadas. Se pueden tomar decisiones sin necesidad de autorizaciones superiores. Y lo creado por uno mismo tiene un valor propio para su autor, que no puede ser suficientemente sobreestimado. En estas sensaciones de triunfo es donde se haya la diversión del modelismo ferroviario.

Al principio, los padres pueden cometer el error de querer una iniciación a lo grande. Los niños aprenden jugando, haciendo las cosas ellos mismos, haciendo pruebas y también desmontando cosas. La imaginación de los pequeños hace que un par de piezas de madera sea un tren. Naturalmente, con el paso del tiempo van exigiendo a los juguetes cada vez más, aumentando considerablemente su interés por las cuestiones técnicas. No obstante, no se debe sucumbir a la tentación de iniciarse con el tren eléctrico a lo grande.

Un pequeño circuito de vías con una sencilla locomotora y un par de coches de viajeros y vagones de mercancías son suficiente para inciarse plenamente. Para ello basta un óvalo con una vía de apartadero para maniobras. Al principio basta con agujas manuales. La comprensión técnica solo puede seguir desarrollándose con la continua ampliación de la maqueta. Hay que dejar también a los principiantes la resolución de las dificultades que surjan. Hay que proporcionar solo la ayuda estrictamente necesaria. No todo tiene que estar perfecto al principio.

¿Quién no conoce a esos padres que con orgullo montan para las fiestas de Navidad una maqueta de tren completa, totalmente lista para su hijo? Al pobre chaval solo le queda encender el transformador. No es de extrañar que la ilusión del niño a menudo se desvanezca muy rápidamente y su interés se vuelva hacia otros juguetes. En estos casos es mejor que cada uno tenga su propia maqueta ferroviaria.

Si una solución ideal así en el pasado no siempre fue factible, hoy en día la industria del modelismo ferroviario facilita anchos de vía que permiten amplios circuitos de vía casi sobre cualquier mesa de cocina. El problema del espacio normalmente se puede superar, y por lo tanto se puede cumplir el sueño de disponer de una maqueta fija sobre un tablero. Siempre que se desee, se puede jugar y construir libremente. Entonces, se debe resistir la tentación y dejar que los hijos vivan sus propias experiencias. Si nosotros mismos queremos jugar con un tren, debemos tener el nuestro, ya que actualmente, que un adulto juegue con un tren eléctrico, no está «mal visto».

Fuente: Koll’s Preiskatalog Joachim Koll, 2002

El modelismo ferroviario: un juguete que no se queda anticuado

En paralelo a la construcción de los primeros ferrocarriles, aparecieron también las primeras reproducciones de estos como juguete. La fascinación que la nueva revolución tecnológica ferroviaria producía, pronto la reflejaron padres e hijos en el mundo del juguete. Por supuesto, la industria juguetera así lo vio, y reprodujo en sus juguetes los nuevos desarrollos técnicos de los grandes modelos reales. Así, muy pronto incorporaron a su catálogo un amplio surtido de accesorios con señales, tablones de anuncios, taquillas, estaciones, etcétera.

Sin embargo, el objetivo de un modelo realista era más bien secundario en la fase inicial del juguete ferroviario. Tanto los niños como los padres simplemente jugaban con el tren de juguete. Aunque poco a poco los modelos a escala se refinaron y pasaron a ser réplicas exactas de los modelos reales existentes.

A la vez, también mejoraba la propulsión de los propios trenes de juguete. De la propulsión por alcohol y a cuerda se pasó finalmente al tren eléctrico (al principio con una corriente no precisamente inofensiva de 110 voltios sobre las vías). Esta evolución hizo posible pasar del tren de juguete al modelismo ferroviario. En sótanos o en desvanes se construyeron sobre grandes tableros de madera interesantes paisajes ferroviarios con montañas y ríos, ciudades e instalaciones industriales.

Solo cuando surgió el diseño y la construcción de maquetas de modelismo ferroviario, el tren de juguete se convirtió en un hobby realmente creativo. Actualmente las posibilidades técnicas y creativas son cada vez más amplias y complejas, y permiten a los aficionados al modelismo ferroviario alcanzar una perfección casi absoluta, existiendo a lo sumo una limitación por cuestiones financieras.

A pesar de que el modelismo ferroviario en los últimos años se ha visto sometido a una fuerte competencia por parte de otras actividades para ocupar el tiempo de ocio, este no ha perdido su poder de atracción. Cualquiera que haya tenido contacto con el modelismo ferroviario aunque solo sea una vez, se habrá quedado fascinado por.las múltiples posibilidades que ofrece. Sin embargo, por otra parte, el contacto directo con el ferrocarril se ha vuelto más complicado. Antes era el medio de transporte natural cuando uno iba de excursión por las zonas aledañas, o se marchaba de vacaciones. Actualmente es el coche el medio de transporte número 1 para los niños. La experiencia ferroviaria en el pasado implicaba fuertes resoplidos y silbidos de monstruos de vapor, lo que naturalmente fascinaba.

Hoy día, en cambio, los trenes circulan de forma relativamente silenciosa y poco espectacular. Sin embargo, los nuevos trenes ICE han puesto de nuevo de actualidad al ferrocarril. Y los nuevos y vivos colores empleados han modernizado la apariencia. Que el desarrollo del ferrocarril no ha terminado de ninguna manera, se puede observar en Francia, donde un tren de alta velocidad TGV ha circulado a 515,3 km/h. El ICE-3 alcanza a su vez los 368 km/h.

Con la introducción por Märklin de los nuevos sistemas de control digitales, se ha cumplido el sueño de todos los aficionados al modelismo ferroviario. Siempre ha existido el deseo de que varias locomotoras o trenes funcionaran de forma completamente independiente entre sí en el mismo circuito de vías. Como si en cada locomotora hubiera un maquinista. Con ello se hace posible un funcionamiento análogo al modelo real, un avance que solo es comparable con el paso del mecanismo de cuerda a la motorización eléctrica. Desde entonces el tren puede incluso ser controlado con un ordenador.

Fuente: Koll’s Preiskatalog Joachim Koll, 2002