La evolución del modelismo ferroviario: de juguete infantil a objeto de colección

Un gran número de aficionados al modelismo ferroviario practican su hobby de forma alternativa: no se conforman con la construcción de una maqueta ferroviaria, sino que se dedican a coleccionar modelos de material rodante ferroviario a escala. Con ellos, antiguas locomotoras y vagones ocupan lugares de honor en vitrinas acristaladas. De este modo, se conserva y pasa a la posteridad una parte de la historia del juguete. Así se consigue que el juguete histórico vaya camino de convertirse en una pieza de antigüedad clásica. Las reproduciones antiguas de material ferroviario a escala llegan a alcanzar un valor que los profanos no llegan a sospechar.

El ámbito que corresponde a los modelos ferroviarios de la marca alemana Märklin a escala 00/H0, seguramente el más extendido, es actualmente el preferido por muchos coleccionistas. Cuando en 1935 aparece el «tren eléctrico en miniatura Märklin escala 00«, apenas se podría prever que sobre este ancho de vía, que en 1950 pasaría a denominarse «H0», rodarían en la actualidad casi el 80% de los modelos de tren a escala. Por ello, difícilmente se puede pasar por alto el elevado número de modelos reproducidos, y en consecuencia es ciertamente recomendable una especialización en un área determinada del coleccionismo.

¿Hacer entonces una colección genérica o una colección especializada? Esta cuestión ya no tiene sentido plantearla hoy en día, ya que coleccionar todo requeriría una inversión demasiado elevada. Pero una colección reducida a una temática particular puede ser tan interesante como el acopio del surtido completo ofertado por una marca. Se pueden coleccionar por ejemplo locomotoras de vapor o eléctricas, coches restaurante o furgones de equipajes, vagones cisterna, vagones cerveceros o vagones americanos, vagones de hojalata o producidos mediante molde, estaciones o señales ferroviarias.

Es posible que se tengan un par de antiguos catálogos de la marca de modelismo ferroviario que nos interese. Esta es la condición más importante para el coleccionismo de modelos ferroviarios a escala. Los catálogos son una buena fuente de referencia sobre las áreas temáticas a coleccionar, si es que se dispone de todas las ediciones. No obstante, y en cuanto a Märklin se refiere, el Koll’s Preiskatalog registra además las diversas variantes producidas en los diferentes modelos a escala que no se hayan en el catálogo general del fabricante, como por ejemplo el vagón cerrado de techo plano con garita de guardafrenos en la plataforma del vagón, con referencia 316. O los muchos modelos destinados exclusivamente a la exportación. En el citado catálogo también se incluyen los juegos y series especiales que no se hayan en el catálogo de la marca.

¿Realmente cuál es el valor de un tren Märklin? Esta es una pregunta que cualquier persona que tenga una maqueta de trenes en casa se hace en algún momento. No importa si se tiene una maqueta ferroviaria con un circuito de vías, o si el material rodande reposa sobre una vitrina de cristal. La mayoría de las veces, durante años, el tren ha cumplido su función de juguete, estando ya amortizado desde hace tiempo cuando aparece la pregunta acerca de su valor como antigüedad.

Con el Koll’s Preiskatalog se pueden identificar con exactitud los modelos y averiguar su valor. No obstante se debe tener muy en cuenta el estado de conservación.

Algunos coleccionistas, que hoy menosprecian una locomotora de vapor del tipo de las de código Märklin 3000, 3003 o 3029, han olvidado lo muchísimo que disfrutaron de pequeños con ellas. Naturalmente que un automotor como el TW 800 reluce mucho en una vitrina. Pero uno no se debe burlar de los aficionados al modelismo ferroviario que comienzan su colección con una versión de la V 200.

Locomotoras 3000 y 3029, tal y como aparecen en el catálogo Märklin de 1964/1965

Aun cuando es posible conocer los precios de mercado de los modelos de colección, dicho valor de tasación no debe ser una tapadera que oculte la belleza de las piezas. Y es que el precio se ve afectado más por la rareza de una pieza que por la belleza de la misma. Esto quiere decir que los modelos o piezas bonitas alcanzan una gran popularidad y se adquieren en cantidades elevadas. Y debido a la existencia de tal cantidad de unidades vendidas, no deben esperarse incrementos importantes del valor. Sin embargo, una excepción son las piezas que eran o se consideraban caras. Así, la locomotora-ténder TT 800 tenía en 1956 un precio de 31,70 € (precio en marcos alemanes convertido a euros), 3,58 € más que la impresionante locomotora para trenes expresos F 800 que disponía de ténder remolcado y era 12 cm más larga. Los compradores optaron por la locomotora más grande. Así que no es de extrañar que actualmente, la locomotora TT 800 cotice a un precio bastante más elevado (450 €, frente a unos 300 € de la F 800, precios de 2021).

La locomotora-ténder de vapor TT 800 (arriba) en el catálogo Märklin de 1954, con un precio de venta al público de 62,- DEM (unos 31,70 EUR)

Lo que en el pasado era caro, también sigue siendo caro hoy en día. Aunque por supuesto hay excepciones a esta regla. La locomotora con funcionamiento a cuerda S 870 todavía costaba en 1956 un 10% del precio que tenía la locomotora TT 800. A saber, 3,- € sobre 31,70 €. Y sin embargo, los precios de tasación actualmente son iguales. La propulsión a cuerda por aquel entonces se estaba quedando obsoleta, y el modelo fabricado en plástico no era del todo indestructible. Por esta razón, rara vez se encuentran ejemplares en perfecto estado de conservación.

Una colección de modelos ferroviarios a escala no tiene porqué requerir una enorme inversión económica. No todo el mundo puede permitirse tener una colección de piezas únicas y destacadas. Naturalmente que se puede disponer incluso de una colección de locomotoras, realizando solo un pequeño desembolso económico. Se puede comenzar una colección, por ejemplo, con la locomotora-ténder de vapor BR 89, cuyas diferentes versiones son por lo general bastante económicas. Y aun más barato resulta una colección de vagones de mercancías.

Locomotora-ténder de vapor BR 89 incluida en el catálogo general 2020/2021 dentro del programa «Start up», con un precio de venta al publico recomendado de 84,99 €.

Una y otra vez se escuchan noticias de las vertiginosas sumas que se ofrecen por modelos raros. Pero también existen muchas piezas que son extremadamente económicas. Por lo tanto, también es posible hacer una gran colección a partir de un presupuesto reducido. Y teniendo un poco de paciencia, con un poco de suerte se puede conseguir una pieza rara a un precio reducido.

El coleccionismo de modelos ferroviarios puede generar un beneficio económico, pero no de forma automática. Cualquiera que compare los precios de tasación actuales con aquellos que aparecían en la primera edición del Koll’s Preiskatalog, que apareción en el otoño del año 1978, descubrirá que muchas piezan han experimentado un aumento de valor considerable. Sin embargo, la evolución de los valores de tasación es diferente en cada una de las piezas, y debe tenerse en cuenta que un aumento en el precio de tasación no se produce automáticamente en todas las piezas. Por lo tanto, es muy recomendable un estudio intensivo de la materia, pues sutiles diferencias en un mismo modelo a menudo afectan considerablemente al valor de cada uno de ellos.

Se puede comprobar con unos pocos ejemplos cómo unos pocos detalles pueden multiplicar el precio, al igual que a menudo tienen una gran influencia las pequeñas diferencias. La locomotora eléctrica de la serie 194 en color verde oscuro sepuede conseguir en los mercadillos por un precio de unos 120 €. Sin embargo, para la versión de la ÖBB (con código Märklin 3052) que se incluía en el programa general desde 1965 a 1967 y únicamente se diferenciaba por la inscripción, por el contrario debe uno estar dispuesto a gastarse cerca de 1.300 €.

Quien se gasta tanto dinero por una diferencia tan pequeña, debe sin embargo estar seguro también de que la pieza que adquiere es original. Lamentablemente se debe señalar que ya han aparecido falsificaciones. Incluso ya se han visto casos en los tribunales relacionados con falsificaciones, habiendo sido condenados recientemente dos falsificadores.

También se produce un impresionante incremento en el valor del vagón con código 381, que está valorado en alrededor de 120 euros (a fecha de 2021). A menos que esté equipado con luces traseras como el de código 381 S, que está valorado en unos 750 euros. El coche de viajeros para trenes expresos con código 351 triplica casi su valor cuando está equipado con luces traseras, y casi lo multiplica por cuatro cuando está equipado con un águila imperial. Y existen todavía varios modelos en los que una versión diferente tiene un mayor valor de tasación que la versión estándar.

Fuente: Koll’s Preiskatalog Joachim Koll, 2002