El modelismo ferroviario: un juguete que no se queda anticuado

En paralelo a la construcción de los primeros ferrocarriles, aparecieron también las primeras reproducciones de estos como juguete. La fascinación que la nueva revolución tecnológica ferroviaria producía, pronto la reflejaron padres e hijos en el mundo del juguete. Por supuesto, la industria juguetera así lo vio, y reprodujo en sus juguetes los nuevos desarrollos técnicos de los grandes modelos reales. Así, muy pronto incorporaron a su catálogo un amplio surtido de accesorios con señales, tablones de anuncios, taquillas, estaciones, etcétera.

Sin embargo, el objetivo de un modelo realista era más bien secundario en la fase inicial del juguete ferroviario. Tanto los niños como los padres simplemente jugaban con el tren de juguete. Aunque poco a poco los modelos a escala se refinaron y pasaron a ser réplicas exactas de los modelos reales existentes.

A la vez, también mejoraba la propulsión de los propios trenes de juguete. De la propulsión por alcohol y a cuerda se pasó finalmente al tren eléctrico (al principio con una corriente no precisamente inofensiva de 110 voltios sobre las vías). Esta evolución hizo posible pasar del tren de juguete al modelismo ferroviario. En sótanos o en desvanes se construyeron sobre grandes tableros de madera interesantes paisajes ferroviarios con montañas y ríos, ciudades e instalaciones industriales.

Solo cuando surgió el diseño y la construcción de maquetas de modelismo ferroviario, el tren de juguete se convirtió en un hobby realmente creativo. Actualmente las posibilidades técnicas y creativas son cada vez más amplias y complejas, y permiten a los aficionados al modelismo ferroviario alcanzar una perfección casi absoluta, existiendo a lo sumo una limitación por cuestiones financieras.

A pesar de que el modelismo ferroviario en los últimos años se ha visto sometido a una fuerte competencia por parte de otras actividades para ocupar el tiempo de ocio, este no ha perdido su poder de atracción. Cualquiera que haya tenido contacto con el modelismo ferroviario aunque solo sea una vez, se habrá quedado fascinado por.las múltiples posibilidades que ofrece. Sin embargo, por otra parte, el contacto directo con el ferrocarril se ha vuelto más complicado. Antes era el medio de transporte natural cuando uno iba de excursión por las zonas aledañas, o se marchaba de vacaciones. Actualmente es el coche el medio de transporte número 1 para los niños. La experiencia ferroviaria en el pasado implicaba fuertes resoplidos y silbidos de monstruos de vapor, lo que naturalmente fascinaba.

Hoy día, en cambio, los trenes circulan de forma relativamente silenciosa y poco espectacular. Sin embargo, los nuevos trenes ICE han puesto de nuevo de actualidad al ferrocarril. Y los nuevos y vivos colores empleados han modernizado la apariencia. Que el desarrollo del ferrocarril no ha terminado de ninguna manera, se puede observar en Francia, donde un tren de alta velocidad TGV ha circulado a 515,3 km/h. El ICE-3 alcanza a su vez los 368 km/h.

Con la introducción por Märklin de los nuevos sistemas de control digitales, se ha cumplido el sueño de todos los aficionados al modelismo ferroviario. Siempre ha existido el deseo de que varias locomotoras o trenes funcionaran de forma completamente independiente entre sí en el mismo circuito de vías. Como si en cada locomotora hubiera un maquinista. Con ello se hace posible un funcionamiento análogo al modelo real, un avance que solo es comparable con el paso del mecanismo de cuerda a la motorización eléctrica. Desde entonces el tren puede incluso ser controlado con un ordenador.

Fuente: Koll’s Preiskatalog Joachim Koll, 2002